El Taiko


La palabra japonesa “Taiko” significa “gran tambor”. El “Kumi Daiko” (literalmente “ensamble de tambores”) se caracteriza por su intensidad rítmica y por una rigurosa disciplina marcial. Es un arte de alta exigencia física, mental, y espiritual, que no se focaliza tanto en el virtuosismo individual como en la precisión de la ejecución colectiva y la primacía del pulso.





En el antiguo Japón el Taiko aparece vinculado a distintos usos. Es en su función ritual donde más se ha destacado; principalmente en lo que concierne a ritos agrarios en los que cumplía una función doble: marcar el ritmo de trabajo y amenizar la siembra, y propiciar la benevolencia de dioses y espíritus. De este contexto derivaría su actual uso en los Matsuri (celebraciones comunitarias estacionales y/o sociales).

También parece haber cumplido una función geopolítica ya que era demarcador del territorio de una aldea, siendo el límite, la tierra donde el sonido del tambor central no llegaba. También se utilizaba con fines prácticos como era avisar a aquéllos que se habían alejado del territorio, de la presencia inminente de una tormenta u otros imprevistos.

En la guerra era usado con el fin de intimidar a los oponentes, elevar la moral de las tropas, y dar señales a los ejércitos en el campo de batalla en pleno combate.
Actualmente tiene un rol esencial en ciertos ritos budistas, shintoístas, taoístas y chamánicos, siendo utilizado para acompañar cantos, plegarias e invocaciones, o para adquirir estados extáticos.





El Kumidaiko, como fenómeno netamente artístico, surgió luego de la Segunda Guerra Mundial que finalizó en 1948. Tras la victoria de los Estados Unidos, el orgullo y la identidad japoneses sufrieron un terrible golpe. Gran parte de la población renegó de la cultura propia y comenzó a adoptar muchas costumbres de los vencedores norteamericanos. Pero desde fines de la década del 50 y principios de los 60, comenzaron a surgir diversas manifestaciones artísticas (especialmente en relación a las artes escénicas) con el fin de recuperar la conciencia nacional. El Taiko ejecutado en ensambles surgió en este contexto.

Quien creó el primer ensamble de Taiko (“Osuwa Daiko”) fue Daihachi Oguchi en 1951. Oguchi era baterista de Jazz y adaptó una partitura para Taiko individual que se usaba en festividades religiosas del templo de Osuwa, dividiéndola en varios patrones rítmicos como si se tratase de los varios cuerpos que conforman una batería. Como los ejecutantes de Taiko durante esas festividades no eran profesionales, la división en varias líneas rítmicas facilitaba la ejecución de cada Taiko en particular, a la vez que sonando todos juntos se creaban complejos patrones rítmicos.

Osuwa Daiko no tardó en ganar gran renombre y en ser imitado por otros grupos que se formaron. Esta tendencia se acentuó con el surgimiento de la televisión. La región más prolífica en cuanto a cantidad de ensambles formados fué Hokuriku, en donde se creó la primera Asociación de Taiko.
Uno de los grupos que surgieron durante este tiempo fue Sukeroku Daiko. Este grupo hizo especial énfasis en la realización de performances coreográficas más espectaculares, rápidas y poderosas, además de dar lugar a la realización de solos virtuosos. A fines de la década del 50 y principios de los 60's la agrupación se dividió en dos: por un lado surgió Yushima Tenjin Sukeroku Daiko, y por otro Oedo Sukeroku Daiko. Este último se transformó en el primer grupo profesional.




En la década de 1970 se produjo un auténtico boom. El gobierno japonés apoyó económicamente y fomentó las artes y la cultura que se desvanecían en la era de la posguerra y la modernización. Muchas aldeas pudieron formar grupos de Taiko que les permitió por un lado, alentar a que los jóvenes no emigraran hacia las ciudades, y por otro, crecer económicamente con la cada vez mayor afluencia de turistas que se sentían atraídos por las artes folklóricas. En este contexto hubo una división entre los intereses de los distintos ensambles: algunos se conformaron como Hozonkai (cofradías para preservar el patrimonio intangible) que tocaban temas tradicionales durante ritos y festividades, y otros grupos se dedicaron a componer temas propios y a realizar una carrera comercial.

De este boom no se puede omitir a Za Ondekoza fundado en 1969 por Zagayasu Den. La particularidad de este grupo fue que estaba conformado por jóvenes que, buscando huir de la alienación que sentían en la ciudad, se establecieron en una comuna en la isla de Sado para dedicar su vida integramente al Taiko, realizando rigurosos entrenamientos físicos y experimentando con nuevas técnicas de ejecución.
En 1981 se produce una escisión en Za Ondekoza: Zagayasu Den traslada a Ondekoza a Shizuoka, mientras que en Sado se formó Kodo, el que quizás sea el grupo de Taiko más conocido dentro y fuera de Japón.

Durante las décadas de los 80 y los 90, y ya entrando al siglo XXI, la disciplina del Taiko siguió creciendo enormemente, no sólo en Japón sino también en diversas partes del mundo. Son cada vez más las ediciones en CD, videos, la realización de workshops, la organización de festivales de Taiko, como así también la cantidad de ensambles dedicados al Kumidaiko.




Aunque en un principio el Kumi Daiko surgió en Japón para exacerbar la identidad nacional, y siguió siendo utilizado por los japoneses en la diáspora como reacción contracultural en los lugares en que eran segregados y que necesitaban reforzar la conciencia nacional, paralelamente se fue desarrollando una tendencia a la formación de grupos mixtos conformados por japoneses y no-japoneses (o incluso de grupos que no necesariamente incluían a japoneses). Además de esto, el Taiko comenzó a utilizarse en fusiones con otros instrumentos (sean étnicos o modernos) y con otras músicas. En este contexto, hoy día el Kumidaiko puede ser visto como parte de la música del siglo XXI, anunciándose ya una verdadera Universalidad de esta disciplina que apunta a trascender y aunar fronteras culturales, étnicas y musicales.